EL CAMINO DE SEMILLA A PLANTULA

En un post anterior comentamos la importancia de los genes de una semilla así como que sean fuertes y sanas para una correcta germinación y posterior desarrollo en el cultivo, pero aparte de estos factores hay otros que intervienen en la fase de germinación y son de vital importancia.

Humedad, calor y aire son los responsables de activar las hormonas que hay en el interior de la cubierta de la semilla,  es decir, activan la vida latente del interior de la semilla.

Estos factores estimulan la formación de células y aumentan el tamaño de las mismas.

¿Sabías que?…Las semillas tienen una reserva de alimento almacenada dentro de  mismas, gracias a esta reserva la semilla empieza a desarrollarse y no es preciso de abonos en esta fase.

La cáscara de la semilla se abre en dos, una raíz minúscula crece en un extremo y en el opuesto un pequeño brote con las hojas seminales.

                                                                              

Durante este proceso la cubierta protectora de la semilla se abre y permite que salga el extremo de un diminuto brote blanco (radícula), es la raíz central. 

Los cotiledones u hojas seminales salen del interior de la cáscara empujando con fuerza hacia arriba en busca de la luz.

(Las semillas hay que germinarlas sin luz, pueden germinar en un rango de temperaturas de entre 22 y 30 ºC, las semillas tratadas apropiadamente tardan en germinar de 2 a 7 días, mucho cuidado con las temperaturas superiores a 32 ºC nos perjudica la germinación)

 

Agua, temperatura y aire

¿ Que funcion tienen en la germinación?

AGUA

El agua nos ablanda la cáscara dura de la semilla para que así penetre la humedad en su interior.

Una vez dentro, continúa extendiéndose y activa la producción de hormonas, que hasta ese momento se encontraba en un estado latente.

En pocos días son enviadas suficientes señales hormonales para que se produzca una  raíz. La raíz sale con fuerza hacia arriba, a nacido una nueva vida. 

La presencia de humedad debe ser constante para transportar los nutrientes, y para que continúen los procesos vitales para su desarrollo.

Cualquier exceso de nutrientes en el agua perjudica procesos químicos internos de la semilla, mucho cuidado con el agua del grifo. Se puede usar agua destilada, esta prácticamente no contiene sólidos disueltos o agua con Ec 0,78-0,94 mS / 500-600 ppm y pH a 6 / 6,5.

Usar agua con gran concentración de sólidos disueltos (sales) nos deshidrata la semilla, o como algunos dicen «quemadas».

Permitir que las semillas germinadas sufran estrés hídrico en este momento, nos atrofiara el crecimiento de la plántula.

 

TEMPERATURA

Las se desarrollan mejor a 22-25 ºC.

Las bajas temperaturas retrasa y mucho la germinación o no germinan, y si son altas, la química de la semilla se ve alterada, y esa semilla germinará mal lo que ya de un principio nos dará problemas,

Una vez que las semillas han germinado hay que trasladar las plántulas a donde se vayan a cultivar, preferiblemente una zona  ligeramente más fresca y con luz.

DSC_0456Evita las temperaturas altas o bajas así como los niveles bajos de luz, que provocan un crecimiento larguirucho y débil, «espigado». Si por mala suerte es lo que te sucede haz uso de tutores para dar un apoyo a esa o esas plántulas.

 

 

 

 

AIRE (OXÍGENO)

El aire es necesario para germinar las semillas, bueno mejor dicho el oxígeno.

Los medios de cultivo (sustratos) húmedos y apelmazados cortan el abastecimiento de oxígeno y las semillas se asfixian literalmente.

Plantar las semillas a mucha profundidad también causa una mala germinación, los brotes no tienen suficiente energía como para abrirse paso a través de una gruesa capa de tierra, mueren en el intento sin haber percibido ni una pizca de luz.

Planta las semillas al doble de profundidad del ancho de la semilla.

Ejemplo: una semilla de 3mm a 6mm de profundidad.

 

Ten en cuenta que…

La nutrición empieza después de dos a cuatros semanas después de que las plantas hayan brotado.

Hay quien espera hasta que las hojas amarillean antes de fertilizar. Hay que emplear una solución suave, nunca excederse.

Si el amarilleo persiste, añade un poco mas de fertilizante, pero solo un poco, es mejor hacerlo gradualmente y poco a poco que de golpe y causarnos nosotros mismos mas problemas.

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